En sus primeros meses de vida, el bebé necesita 3 veces más calorías, 13 veces más de calcio, 10 veces más de vitamina C y 8 veces más de aporte de zinc que un adulto.
El gusto se educa desde una temprana edad, por lo que debemos acostumbrar a los más pequeños a comer con poco azúcar desde el principio.
A partir del primer año de vida, tu hijo necesita hasta 7 veces más nutrientes esenciales, como el hierro, calcio y Vitamina D que un adulto.
Es importante que acostumbres a tu bebé a distintos sabores desde una temprana edad. De esta manera, le ayudas a crear hábitos nutricionales sanos para toda la vida.
Tu bebé necesita hasta 6 veces más hierro que su papá. Esto se debe a que sus reservas de hierro desde el nacimiento se utilizan para activar su rápido crecimiento.
Los niños que se acostumbran a comer fruta desde pequeños suelen desarrollar hábitos alimenticios más saludables en el futuro.