La ruta de los descubrimientos
Esta es una etapa de arranque y despegue hacia una alimentación completa. Acompañaremos a nuestro pequeño en una de las pruebas más difíciles pero a la vez más satisfactorias: ver cómo disfruta con nuevos sabores a través de una mayor diversidad de frutas y verduras, y cómo comienza a experimentar con nuevas texturas más sólidas. Es una etapa nueva, en la que empezamos a incorporar una gran cantidad de novedades en el organismo de nuestro héroe, por eso tenemos que ayudarle al máximo.
Los purés y platos principales de la alimentación deben contener la adecuada proporción de nutrientes para cubrir las necesidades de nuestro protagonista. Un exceso de proteínas o de sal no será un buen compañero de viaje, por lo que debemos estar seguros de lo que nuestro niño come cada día.
Controlando el aporte de nutrientes
Tan importante es que tu bebé tome al día la cantidad de proteínas que necesita como que no lo haga en exceso. Nuestro pequeño héroe se desarrolla a un ritmo de vértigo, pero no debemos olvidar que su organismo no es todavía el de un adulto: imagina el tamaño de sus pequeños riñones: no puede filtrar un exceso de nutrientes, de sal, etc. Es importante que siga una alimentación adaptada a esta etapa, que continúe probando nuevos sabores de verduras, de carne, de pescado, que se vaya acostumbrando a ello y que empiece a disfrutar con estos nuevos sabores y texturas.
Los aliados en esta etapa del viaje
En este gran momento de nuestro viaje no puede faltar nuestra colaboración. Déjanos ayudarte proporcionando a tu bebé la proporción justa de proteínas y verduras que necesita: Descubre Las Recetas de Mamá, elaboradas por especialistas en nutrición infantil e inspiradas en las mismas recetas sencillas y sabrosas de la cocina tradicional, ¡tal y como se las harías tú!
Ésta es además una etapa en la que nuestro protagonista puede empezar con el proceso de dentición. Es importante ayudar al bebé en este inicio a la masticación: te recomendamos Milupa Miluchef, un mundo nuevo de recetas elaboradas por nutricionistas y chefs con las que tu bebé descubrirá deliciosos y nuevos sabores, siempre con la proporción de nutrientes adecuada para este momento de su crecimiento y con pequeños trocitos para que empiece a acostumbrarse a la masticación.
¡Preparado para explorar!
Tu bebé, superados los ocho meses de edad, está listo para comenzar a desplazarse por la casa. Probablemente ya ha comenzado a gatear o esté intentando hacerlo, y ese es el primer paso para lanzarse a la aventura de aprender a caminar. Acompáñalo cuidando su recorrido, aunque recuerda que alguna caida o pequeño chichón son normales.
Mantén los ambientes de tu casa seguros para él y evitarás accidentes. Lo verás muy decidido e incluso puede que proteste si intentas evitar sus movimientos. Es algo común en este período. De todas formas, recuerda que no todos los bebés dan enseguida el primer paso para aprender a caminar; puede que se contente sólo con sostenerse por su cuenta, gatear o arrastrarse . Ya más cerca de los once meses, es probable que comience a dar sus primeros pasos con mayor seguridad. Y entonces sí: será el momento de una fotografía inolvidable. De todas formas, nunca le obligues a dar esos primeros pasos: si se siente cómodo gateando, es probable que retarde el momento de levantarse y caminar. Permítele que desarrolle su psicomotricidad a su ritmo y no olvides que los niños que gatean mucho tiempo, luego mantienen mejor el equilibrio.
En contacto con los demás
También en este período comienza a definirse su personalidad para con el resto de las personas. Probablemente, al apego que siente por vosotros le corresponderá una etapa de desconfianza y recelo hacia los extraños. Míralo con atención y ve cómo reacciona ante la presencia de otros: podrás identificar rasgos de timidez o extroversión, según sus respuestas ante los estímulos de gente desconocida. Es posible que, más tarde, también intente conectarse con sus hermanos u otros niños, porque viendo sus juegos él querrá participar en ellos y sentirse parte.
Aprendiendo a comunicarnos
Superados los nueve meses, notarás cómo han mejorado su capacidad de comunicarse. Él escucha atentamente todo lo que sucede a su alrededor e incluso comienza a comprender frases y palabras simples. Es una buena idea que le hables todo el tiempo, como si fuera una persona más, sin deformar tu vocabulario. De esta manera, incorporará el lenguaje mucho más rápido. Enseguida comenzará a experimentar él mismo con los sonidos, imitando los tuyos y creando nuevos. Escúchalo y respóndele, tratando siempre de mantener un "diálogo" con él. Esta comunicación le servirá muchísimo para comprender el acto del habla. Más adelante, verás como responde ante instrucciones sencillas y frases lógicas. Impúlsalo a seguir nombrándole las cosas que señale, repitiendo los nombres de las personas que lo visitan a diario, hablándole y leyéndole constantemente. ¡Es una etapa muy divertida!
¡Estas son mis cosas!
Durante esta etapa, tu bebé experimentará con distintos objetos y cosas, especialmente si tienen tamaño pequeño. Probablemente ya tenga su osito de peluche favorito o algún otro objeto del que no quiera separarse. Es normal, puesto que tenerlo siempre consigo le da seguridad. También vas a notar que comienza a ofrecer o a pedir sus juguetes, e incluso es probable que quiera quitárselos a los demás. Para él, en este momento, nada es más divertido que empujar y tirar cosas; es su nueva forma de relacionarse con el espacio y los elementos que hay en él.
Es tiempo de fortalecer tu relación
Aunque criar a tu niño os demande un montón de trabajo, es conveniente que en esta etapa tú y tu pareja os deis un tiempo para estar solos y compartir momentos. Una salida, un paseo, una visita a viejos amigos e incluso una cena romántica os ayudará a sentiros mejor, más descansados y, sobre todo, comunicados entre sí. Una relación sólida y fuerte también influye en el desarrollo de tu niño.
Cuidándote a ti misma
Si el cansancio te supera, no te preocupes: es lo normal, después de tantos meses de ajetreo y revolución. Dedícate un tiempo a ti misma y a tu cuerpo, para recargarlo de energías. Puedes apuntarte en un gimnasio, hacer ejercicios frente a la televisión, salir a correr o incluso pasear con tu bebé por una plaza o jardín. Todo le sentará muy bien a tu organismo. Además, es importante que te guardes momentos propios: visitar a una amiga, ir de compras, pasear o tomar un helado. Te sentirás reconfortada.
Manteniendo tu dieta… y la suya
¿El hambre te supera? Es normal: intentas adelgazar pero parece que cada vez necesitas más comida. No te preocupes. La solución, además de algunos ejercicios diarios, es tener siempre a mano frutas, barras de cereal, yogur descremado y algún otro tentempié saludable. Aprovecha esta etapa para redescubrir la gran variedad de frutas y hortalizas que hay en el mercado y enseguida comenzarás a ver los resultados.
¿Me sigue necesitando tanto?
Esta pregunta es clave, pero no sólo ahora, sino durante toda la maternidad. Es lógico, sin embargo, que aparezca ahora por primera vez: ha pasado casi un año y tu bebé es más independiente. Esto quizá te haga sentir algo extraño: alivio, por un lado, pero también nostalgia de aquellos primeros momentos, cuando tú lo eras todo para él, en todos los sentidos. Piensa que es natural que así sea, puesto que los roles van cambiando a medida que él crece. No olvides que él siempre será tu hijo, y tú siempre estarás ahí para él, más allá de las circunstancias. Lo importante es saber adaptarse a cada etapa.
Aviso Legal Importante: La leche materna es la base de una buena alimentación. Consulte siempre a su pediatra.
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